Ganar una medalla olímpica es el sueño de cualquier atleta, ese que muy pocos pueden cumplir. Ganar dos preseas y tres parece algo lejano hasta para el mejor del mundo, ¿pero cuatro y consecutivas? Ese es el registro por el que irá el sablista húngaro Áron Szilágyi en París 2024, un récord que impresiona a todos.

El nativo de Budapest, de 34 años, es una leyenda de la esgrima en su país. Debutó en unos Juegos Olímpicos en Londres 2012 y ganó oro, así como también lo hizo en Rio 2016 y Tokyo 2020, todos en individual, por lo que tendrá la oportunidad de inaugurar una página en la historia de los récords de la esgrima en la cita de los cinco aros de colores.

Pero ¿de dónde salió este superdotado de la esgrima? No es de extrañar que Hungría produzca tantos vehículos, autopartes y esgrimistas de alto calibre. Áron Szilágyi es uno de ellos, nacido en Budapest el 14 de enero de 1990, comenzó a practicar la disciplina a los 9 años en el club de esgrima Vasas SC.

Con 17 años, fue convocado al equipo senior de Hungría con miras al Campeonato Mundial en San Petersburgo junto a Tamás Decs, Balázs Lontay y Zsolt Nemcsik. En esa competición ganaron oro al superar en la final 45-43 al actual campeón, Francia.

 

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El camino invicto en olimpíadas

Su primera incursión en Juegos Olímpicos fue en Londres 2012, allí con apenas 22 años venció en la final al italiano Diego Occhiuzzi 15-8 y cuatro años después se volvió a colgar el oro al derrotar al estadounidense Daryl Homer con otro 15-8.

¿Más que suficiente ser doble campeón olímpico? Para Áron Szilágyi no lo fue. Se clasificó para la edición 2020 en Tokyo y allí se midió a otro italiano en el combate por el oro, pero Luigi Samele no pudo con el empuje del húngaro que sumó un oro más a su extensa vitrina al ganar 15-7.

Esos tres oros le permitieron igualar a la floretista italiana Valentina Vezzali, quien ganó de forma consecutiva en los juegos de Sydney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008. La europea buscó en Londres 2012 el récord que ahora persigue Szilágyi, pero obtuvo el bronce.

El húngaro no sabe lo que es perder un combate en Juegos Olímpicos, al menos en competencias individuales. ¿Podrá romper ese récord imposible que intentó, pero no logró, Valentina Vezzali?

Es una respuesta que tendremos el sábado 27 de julio sobre la pedana bajo el techo de cristal del Grand Palais.

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